El cielo de Bagdad (1ª parte)

El 10% de las ventas de este libro se destinará al programa de colaboración sanitaria que el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe ( www.nodo50.org/csca ) mantiene desde 1995 con instituciones públicas iraquíes que hoy siguen defendiendo el carácter social, gratuito e integral de las prestaciones sanitarias, frente al proyecto de privatización de la economía iraquí de las autoridades de ocupación. Con una ciudadanía plenamente cualificada, tras 13 años de guerra y sanciones, Iraq no necesita ayuda humanitaria, sino recuperar su soberanía para poder disponer democráticamente de sus recursos.

Contraportada

Las guerras de hoy en día son tan crueles, injustas e ilegales como las de antes. Lo que las diferencia es que ahora todos somos testigos y "consumidores" en directo de la barbarie a través de la televisión o internet. Ángel Petisme, poeta y cantautor, se desplazó a Bagdad en febrero, junto con la Plataforma de Mujeres Artistas, con la intención de parar una guerra y llevar una sonrisa y una canción a las víctimas de un drama que todo el mundo deseaba que no llegase.
El resultado de ese viaje viene en forma de un diario que esta vez sí tiene moraleja. No es una crónica ni un reportaje. Es el testimonio del viajero poeta. El panfleto y el nihilismo se suplen con la lírica "armada" y el doloroso aliento de quien intuye el horror que se presagia y lo comparte a la vuelta con los demás. Dentro de esas situaciones límite y dramáticas, el autor nos recuerda que siempre hay un camino para la esperanza y la paz, que se traduce en ocasiones en gestos tan aparentemente leves como un beso o una canción que ilumina el cielo de Bagdad.

El 17 de enero del 91, fecha del primer ataque sobre Bagdad era mi cumpleaños. Estábamos mi madre y yo en la casa del Actur de Zaragoza y comenzó el espectáculo del cielo verde sobre Bagdad rasgado por las bombas y misiles. Para la gente de mi generación, que no vivimos ninguna guerra ni posguerra sangrientas y miserables en la piel de toro, la guerra del Golfo supuso un antes y un después, una inflexión, un bautismo de fuego y conciencia sobre nuestras cabezas teñidas y posmodernas. Entonces escribí una canción El cielo de Bagdad. Y después otra sobre los horrores de la guerra. Más cercana y conocida después de visitar sus ruinas: Belchite. Y después vendrían Bailando en campos minados, El Paria, etc… La tormenta del desierto, la madre de todas las batallas, las máscaras de carnaval y las de gas (era la época en que Matanzo, concejal por el PP del Ayuntamiento de Madrid, quería prohibirlo) o la Plaza de España convertida en ghetto de africanos rodeados de policía durante un tiempo, se suceden en las estrofas. Leído a posteriori esas imágenes cobran otro sentido más poético y atemporal. El estribillo original decía: "Y tuvo que empezar el día de mi cumple / y me fueron a regalar / el cielo de Bagdad, / el cielo de Bagdad".
Quién me iba a decir a mí que, doce años después, los designios inescrutables del azar me iban a traer a Bagdad, Ciudad de la Paz en árabe, para vivir no mil y una noches de ensueño y fantasía sino la semana más intensa, epidérmica y dolorosamente real que recuerdo de mis cuarenta y dos años sobre un planeta que en vez de Tierra se quiere llamar Guerra.


"Me voy a Iraq porque es tiempo de pequeños gestos valientes y ejemplares. Tiempo de testimonios y no de grandes palabras ebrias del peor de los licores del poder: la demagogia. De nada sirve mientras nos comemos nuestro chuletón con patatas frente al televisor balbucear: Joder, es vergonzoso. Habría que hacer algo. Nos pegamosla mitad de la vida diciendo: Habría que hacer algo."


"Un autobús destartalado con dos chóferes iraquíes salidos de Viridiana pretende llevarnos a Bagdad.Nos esperan ochocientos y pico kilómetros de desiertobajo el titilar de estrellas empobrecidas."


"Es un cinco estrellas de once plantas alejado del centro. Se divisa el cielo polvoriento y contaminado de Bagdad desde los bombardeos del 91. Desde esas mismas habitaciones donde están los reporteros de guerra de todo el mundo los cámaras de la CNN con las luces apagadas filmaron la lluvia de misiles y luciérnagas letales. El florecienteespectáculo de la guerra en directo."


"Llevo una mochila con la cámara de vídeo y cincuenta dólares en moneda iraquí: es decir, cuatro fajos de dos palmos con billetes de doscientos cincuenta dinares. Parezco el tío Gilito. Con un billete de esos una familia secompra ocho panes."


"Pero aquí en Bagdad no está permitido hacer fotos o filmar los alrededores e interior del palacio. Únicamente cuando estemos con Aziz en la sala. También está prohibido filmar los puentes del Tigris, las fotos de Saddam enla calle, las defensas, trincheras, etc, etc."


"El autobús ruge a toda leche por las calles sin semáforosde Bagdad. Tráfico caótico."


"Cuando alguien pregunta ¿qué le diría usted al presidente Aznar?, el mandatario iraquí sabe que ha llegado su momento. El pueblo español e iraquí han sido amigossiempre y no entiende la actitud del gobierno."


"Después de comer nos encaminamos al refugio de Al-Almiriyya. El 13 de febrero del 91, a las cuatro de la madrugada, los americanos lanzaron sobre este lugardonde dormían cuatrocientos treinta civiles, -la mayoría mujeres, niños y ancianos-, un misil broca quetraspasó los cinco metros de acero y hormigón."


"A continuación por los tubos de ventilación introdujeron un misil de fuego. El refugio se convirtió en un horno crematorio alcanzando los quinientos grados. Las paredes y el suelo se llenaron de espectros, ni rastro de los cuerpos.Sólo manchas de sangre hirviendo."


"Los americanos compraron los planos a la empresa finlandesa Temet Oy, constructora de este refugio, y se inventaron la expresión "daños colaterales" para maquillar laverdadera: genocidio sobre la población civil."


"Algunas siluetas son verdaderamente dramáticas, fantasmagóricas."


"En fin, no es precisamente ARCO… pero ya sabemos que la primera víctima de laguerra es la verdad y la segunda la cultura."


"A la fiesta de anoche nos invitaron los reporteros deguerra que están alojados en el Rasheed."


"¡Dios! Los jóvenes se casan en Iraq en vísperas del holocausto. Escriben su leyenda. Están diciendo que la guerra les pilla confesaos y en estado de gracia. Y que todos los dioses que inventaron los hombres les han de perdonar el pecado de morir acariciándose y haciéndose el amor."
"En cada habitación hay seis camas. Algunos niños devorados por el cáncer están agonizando delante denuestras narices."


"Subimos a la planta segunda. No tienen anestesia y a los niños les están haciendo todas las extracciones, biopsias y punciones en vivo. Llevo el ruido de fondo de esos llantos en las bóvedas de mi memoria desde que regresé.Lo estoy oyendo ahora mientras escribo. Un bucle luctuoso…"


"El uranio empobrecido de las bombas americanas del 91 ha llegado a la capa freática del subsuelo de Iraq y permanece allí durante 4.500 años. Los cultivos y el agua estarán contaminados durante todo ese tiempo.Sus madres contienen las lágrimas."


"Beso estos rostros, acaricio estos bracitos extinguidos. El ángel que viene conmigo extiende sus alas y su sonrisa. Es difícil sostener la mirada de estos niños, elpeso de lo que dicen: ¿por qué, por qué?"




"Me sorprende la cantidad de niños con los que nos topamos volcados en faenas de mayores. Niños sin lápices, sin juguetes, sin libros, acarreando mercancías, que nos hacen con los dedos -y a los que devolvemos- elgesto de la victoria."


"Es fácil ser hombre rodeado de mujeres. Hay que quitarse el genoma de la dominación y dejarse llevar. A fin de cuentas los tíos llevamos ejerciendo el poder -desde las sumas estancias a la familia-, y sólo hemos generado violencia y destrucción a nuestro alrededor.El hombre ha fracasado."

Fotos: Juan José Santiago, Luis Farnox, Beatriz Bergamín, Maurilio de Miguel y Ángel Petisme.

Continua... 2ª PARTE

© Ángel Petisme 2006


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