"El desierto avanza"
El Europeo 1997


PET
IS
ME

Lo dice mi apellido:
La mascota soy yo.
 


AÑO 2000

La gente lleva la cuenta y dice:
quedan dos años para el año 2000.
Quedan dieciocho meses, queda poco.

Y más ballenas piloto se dejan arrastrar hacia las playas,
y las sectas se suben a los cometas,
y los pequeños terremotos nocturnos
no son nada comparados al odio sin agua que vendrá.
Y los telediarios no le dedican ni un segundo
al hombre en llamas que buscaba trabajo,
y Jonás, dentro de la ballena,
soplará las velas con los ojos cerrados en el año 2000.

Todos tenemos algo roto en nuestras vidas.
y lo guardamos en secreto
como la fórmula de la cocacola.

La gente lleva la cuenta y dice:
faltan cuarenta días para el año 2000,
faltan veintiocho, faltan dieciséis.
Y el viejo Sísifo sigue atado a su piedra
y no se tira al mar porque no hay mar.
Y los enfermos terminales piden un cóctel Bronston,
de morfina, jarabe y alcohol.
Y los periódicos no le dedican ni una sola línea
al sueño que tuvo anoche nuestro gato.
Y el que no encuentra el amor entre los vivos,
no es fácil que lo encuentre entre los muertos.

Todos tenemos algo roto en nuestras vidas.
y lo guardamos en secreto
como el número de la 4B.
 


BLOWIN ´ IN THE CIERZO

Si Dylan fuese maño
sabría que no quedan respuestas en el viento,
que el viento aúlla como un perro rabioso,
y enloquece y gobierna a este pueblo;
sería sordo de narices y más seco
y marciano de lo que es. ¡Que ya le vale¡
Hablaría del mar en todas sus baladas,
sabría que el desengaño
es el estadio natural del hombre,
y que para reírnos
tenemos que hacer daño
como buenos sormardas *.

Si Dylan fuese maño sería anarquista
y no tendría todos esos problemas con Dios;
iría más al grano y dejaría de enmarrañarse
en cielos de diamante;
bebería hasta derrumbarse,
-sin quitarse la armónica de los labios-,
de ese cáliz amargo y saturnal...

Si Dylan fuese maño
no tendría donde caerse muerto,
nadie le grabaría esos discos tan duros
donde las cucarachas se tiran de los pelos,
el señor pandereta convoca al huracán,
y la tinta invisible
se hace charco de sangre.

Pero claro, si Dylan fuese maño
otro gallo nos cantaría
por esto secarrales del demonio,
y a lo mejor aparecíamos en los mapas de América,
(y no en los catalanes),
y alguien dinamitaba esas puertas del cielo
para que no nos diesen por el culo
del mundo.

Para salir del “cierzo tremens”
de la forma más digna –es decir como pueda-
maúllan en mis pozos los versos de otro Dylan *:

“Ando solo en una multitud de amores,
que la música salve los restos de la noche”.

*Somarda: socarrón, ironía que te abrasa por dentro.
*Dylan Thomas.

 


PETISMAÎTRE VERSUS PETIMETRE

A veces soy un mago.
Ese es mi oficio; cantar, escribir,
reciclar la basura.
Seductor, ingenioso,
diestro, templando y arriesgando,
invitando a la vida.

Otras un soplapollas,
un morros de haba.
Más hortera que un ataúd con pegatinas.
Siniestro, sobreactuando, diluyéndome
como el vampiro de Murnau.
Huyendo hacia delante.

Me cuesta mucho ser,
ser Uno y una sola cosa.
Si hasta Dios es tres personas distintas
y hasta Pessoa son cuatro poetas.
 


POÉTICA DEL SÁBADO

8 Estrella mezcla 1800
Brillo Labios 314
La Vaca que Ríe 159
Champiñón Gigante 360
San Jacobos 4 unid. 225
Tinta calamar x 3 195
Pollo limpio 449
Edulcorante Vita 156
5 A. Gatos trozos 445
Sardina Escabech. 69
2 Macarrones 110
Cepillo Bon Voyage 220
Diosa Blanca R. Graves 999
Morcilla de Aragón 250
Enchufe 3 conex. 395
Huevos 3ª clase 125
Tampax Satin 430
Talking Head 1099
Bacalao 233

Total
Fulminamos los precios
Gracias por su visita
 


EL DESIERTO AVANZA

Todos los vientos del mundo:
el mistral, el siroco, el ébola, el amor,
la tramontana, el simún, los alisios,
la desmemoria, las galernas solares,
me traen esta noche a mi trinchera
un sofocante olor a naftalina y uniformidad.

Y lo repiten los ecologistas, los alopécicos,
y hasta Hillary, después del orgasmo, susurra:
Oh, Bill, debemos hacer algo, porque el desierto avanza.

Todos los vientos, con sus camisas de fuerza 12:
la vanidad, el levante, la desidia, el mal gusto,
la Corriente del Niño, el nordeste, los céfiros del sueño,
la brisa del plenilunio, las ventiscas polares,
y el cierzo de mi niñez y mis exilios,
soplan dentro de mí, despiden ese tufo
de cerraduras de seguridad, tubos catódicos, verdugos onanistas...

Lo repiten el butanero y los vigías de la red,
el hígado de Ginsberg y la chica de la bufanda roja.
Lo repiten los folletos de viajes a Saturno
y los bebés con sida que no adopta ni dios.
Lo dice todo el mundo menos tú, para no hacerme daño.

Y yo escribo sin tregua, para dejar constancia
de que, si bien nací para cambiar el mundo,
ya incendié el universo amándote;
y porque la vida, aunque inútil pasión,
debe ser algo más que meneársela
frente a los coños del ciberespacio.


© Ángel Petisme