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"La habitación salvaje"
Prensas Universitarias l990
“Pero, ¿qué es Petisme, además de un
buen buscador de títulos- yo le envidio éste, La habitación salvaje?
Un bohemio de hoy, un loco privilegiado de siempre, un maldito de
vocación, un moderno absoluto, bebedor de tangos, boleros, haxix, rock
y absenta. Su libro es una camino que su autor va andando y cuenta
entre la más radical poesía nuestra contemporánea. Uno de los extremos
a los que debe y puede llegar la lírica. ¡Por ti, bucanero!”
Luis Antonio de Villena
NO TE DEVORES MÁS EN LA PENUMBRA,
alguien danza ahí afuera,
tiene un vientre precioso
y hay huellas en la nieve
y fruta bajo la nieve.
No persigas más peces.
Valdrá la pena
dejar de ser tan lúcido.
PASQUÍN DE LOS DOS MIL SUICIDAS
“Soy Zot, Señor de los Dos
Cuernos de la Luna.
Mi escritura y mis manos son puras...
quien destruye la mentira y afirma la verdad ante los dioses”
El libro de los Muertos
Aquí, de pie, como la Pasionaria versus Henry Miller,
con el corazón, la vejiga y la bragueta
abiertas, declaro abiertas
las puertas del infierno.
Vuelvan a la catacumba los niños estridentes,
a los prostíbulos las bellezas ambulantes,
a los parques las sirenas desahuciadas,
a los semáforos los marineros con monedas deformes,
a las alambradas sus sombreros amarillos,
y a la nave los locos de corazón.
Corten sus raíces los jinetes insensatos,
salgan de la bodega los gamines de mi alma,
den la cara los Cobradores de la Luz,
laven la mercromina de sus campanas cursis,
vomite la llave el Príncipe de las Tinieblas,
si a su derecha Don Quijote, a su siniestra Robinsón,
y los malditos ciegos que golpean mi chepa
revienten en los tangos de Discépolo,
corra la sangre de los cambalaches,
vociferen sus leyendas los amantes del vértigo,
tomen su dosis de fanfarronería,
exhiban en peep-shows las yeguas de la noche
sus misérrimas ideas sobre el techo del placer,
coqueteen con la muerte las perras de San Eustaquio,
abandonen sus frutas enmohecidas
en la cama de los desconocidos,
escriban los poetas insolentes y las moscas rumanas
sobre el difícil arte de los esquivacuerpos,
retornen a las sagas groenlandesas
las falsas tortugas y las islas de los barrios bajos,
apáguense los amigos de arena,
disuélvanse los uniformes cubiertos de confeti,
castiguen ejemplarmente a los que mascan chicle en la noche de bodas,
mueran en Nochebuena los turistas,
nazcan en Viernes Santo los cabrones,
acallen el murmullo de los esclavos al atardecer,
acallen el canto de los pájaros todos,
vuelva la serpiente al palacio de Tombuctú,
canten en los bares de tren los solitarios,
rompa sus cuerdas Camarón en los acantilados,
muerdan el polvo las viudas negras, los cuarenta ladrones
y las muñecas rusas que blanquean dinero,
tráguese Dios sus agujeros negros
y las comadres su big band o big bang,
la música del caos y el E=mc2.
Que las hojas del mundo se plieguen como sueños
o como rebanadas de un sándwich de melaza,
y que nadie recuerda, para nunca jamás,
ni siquiera un segundo, ni un atisbo del tiempo,
ni esta tela de araña, ni al infame de Warhol,
ni la luz de tus ojos, ni el sueño de McDonald,
ni las fosas comunes, ni los tigres de Rousseau,
ni los becerros de oro, ni la voz del King Cróele,
ni el cielo de Berlín, ni los bikinis de samotracia,
ni la hinchazón de tu vientre, ni el veneno de Kerouac,
ni los mares del sur de Gauguin y Jack London,
ni nada parecido a esta morralla de mandolinas en mis sienes,
a esta resaca de perfumes de cedro libanés,
esa parada en el Bagdad Café,
esta sonrisa hidratante en los labios.
Que al echar las monedas no suene la canción,
que todo se quede en un parco misterio,
que ni siquiera nos desole el viento de los perdedores,
ni la bilis negra de la melancolía,
y que nadie recuerde, para nunca jamás, ni siquiera un segundo,
ni la luz de tus ojos, ni mi bragueta abierta;
nadie se atreva a abrir las puertas del infierno:
dos mil suicidas llaman cada día.
EROS Y THANATOS
Que su vientre es la mesa de póker
donde a veces se hipoteca mi alma
ahíta de placer y suavidad
sabe que el crisantemo se imanta con el fuego
y que prendas perversas no sabe camuflar
por eso me borro, me leo y me desdigo
en su sexo bendito de grandísima puta
porque no soy de piedra, ni caduco o perenne
he roto el hielo con sangre y candidez
y han estallado mis dientes en la fruta
en profundo silencio como un buen animal
y he empañado de vaho y he pringado de almíbar
sus perlas y sus muslos y ese culo
para que sienta adentro lo que afuera no es nada
en profundo silencio
generoso y enorme
haciendo guarrerías hasta el fin de los tiempos.
PARA PEDIRTE LA MANO
Todas las islas vagan por mi esperma,
todos los soles se ponen en tu coño,
y voy por los pasillos de tu casa
como un Viernes con el rictus de piedra
recogiendo las algas y la madera seca.
Sé que hay volcanes que aún no se han dormido,
sé que tus huesos no tiran la toalla.
Fluye la lava por las sogas
de los ascensores
y esta noche el saxo de Marsalis se desquicia:
Debería llorar antes de decir esto:
yo voy a ser el padre de tus hijos.
LA HABITACIÓN SALVAJE
“No veo razón para vivir si no
puedo construir un paraíso en mi propia habitación. Mi vida y mi
habitación son como los grandes insectos que me siguen alrededor del
mundo. Gracias a Dios que tengo la mirada inocente ante la Naturaleza.
Nací para recordar una canción de amor”.
Peter Orlovsky
Te he elegido a ti
tú serás mi zoo privado
mi pesadilla de crisyal
mi jungla más íntima
Nuestra Señora del Asfalto
mientras sueñe con música
mi juguete mecánico
mi lección de placer.
Nuestra muerte será eterna y salvaje
porque mientras dormías
he tapiado la puerta de esta jaula de amor
Nuestro orgasmo será eterno y salvaje
porque he dejado dicho
que aquí no vive nadie
y que sellen la entrada de este Panteón
Se abrirá la moqueta
brotarán flores crueles y maleza
Hay comida de sobra
y ketchup que te gusta y farlopa y caballo
Jack Daniells de quince años
y esos discos de cumbias que no me olvido
por favor confía en mí
Te he elegido a ti
AUTORRETRATO
Dicen que a la sombra
de los eucaliptos
un koala como yo
puede sentirse optimista
ERA NOE DE SEISCIENTOS AÑOS CUANDO EL DILUVIO COMENZÓ
Génesis,7
Han llamado a la puerta,
el timbre suena como las guitarras africanas,
he abierto y han comenzado a entrar.
Teleosaurios y dimorfodontes, okapis y kanguros,
avispas y langostas, alacranes y tarántulas,
jirafas y armadillos, un mapache, un tapir,
una tribu de hormigas asesinas,
un ibis rojo, un guacamayo, un marabú,
dos ballenas y peces voladores,
una rana, un faisán, un arqueópterix,
una mariposa esfinge de calavera
y dos cigenas de la filipéndola,
una sepia, un tritón, un ave fénix,
un pteranodonte, un kiwi, hasta una mosca tse-tsé.
Todos restregaban sus patas y pezuñas
en el felpudo de la entrada para no manchar
y en su lenguaje me decían: ¿Cómo va, Noé?
Naturalmente podéis imaginar el susto de quimera,
la sorpresa y el pánico de tamaño disparate
dibujados en mi cara de grumete.
Hola, Noé, ¿Cómo, va Noé? ¿Cómo va Noé?
Corro al teléfono y te cuento
que está la casa llena de animales,
y que te juro que no me comí un tripi,
mientras salta un lemur a mi cabeza
y un hipopótamo arrasa con mis discos de Los Doors.
Quizás debiera de dormir un poco,
estoy alucinando como Timothy Leary
o por el contrario debiera despertarme
de esta húmeda y salvaje pesadilla.
Hola, Noé, ¿Cómo va, Noé? ¿Cómo va, Noé?
Y en la quinta tila que me tomaba
he oído romper en el cristal las primeras gotas
y he conocido el peso de la revelación,
lo que desde la noche de los tiempos presentía
y he llorado amargamente por los amigos
que no pueden venir...
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